PESPUNTES

Es gratificante ver una obra con aspiraciones de conciencia social que a primera vista o en una primera lectura no evidencia su discurso y efectos. Pespuntes –palabra que se define formalmente como “Labor de costura que consiste en dar una serie de puntadas seguidas e iguales, de manera que queden unidas entre sí”- es el trabajo colectivo expuesto hace unos meses por la brasileña Flavia Mielnik y las chilenas Viviana Silva y Milena Gröpper en la Galería Espacio F, ubicada en Malasaña, Madrid.

Las artistas, mediante a una serie de hilos pegados al muro de la sala, han configurado un trabajo de difusos y fantasmales humanos y máquinas de coser, que expresaban un efecto de cansancio muy particular, una suerte de mareo y a la vez una doble exposición.

Mediante a la poca claridad  de los dibujos a primera vista, aparecía la indiferencia frente a la esclavitud a la que se somete a niños, hombres y mujeres en las empresas textiles del tercer mundo y por otro lado, el público ya relacionado del todo con la obra, fue capaz de observar detalles difíciles de traducir de éste flagelo, a partir del cuerpo incompleto que formaba la obra.

RL

 

Comunicado oficial:

Pespuntes busca dialogar con el contexto en que se encuentra emplazado el espacio expositivo; el Mercado de Fuencarral, mítico centro comercial y referente de un cambio cultural madrileño llevado a cabo hace una década. Este diálogo se genera aludiendo al tipo de mercancía, en su mayoría textil, que en este espacio de intercambio de valores circula.

El mercado es hoy, una suerte de vestigio “alternativo” de lo que allí tuvo lugar frente a la posterior llegada de las grandes firmas comerciales a los locales aledaños, donde se evidencia la implantación del sistema de producción en serie –y reproducción– características de nuestra era desde la implantación del capitalismo.

Dado esto –cuando actualmente dichos modos de producción han sido exacerbados en pos de optimizar la generación de productos, y por ende, de capital para las grandes compañías– cabe preguntarse ¿cuántas de estas marcas son hoy co-responsables de la explotación de trabajadores textiles en talleres de costura? –situándonos sólo en el mundo textil desde el cual abarcamos la obra–, siendo éstos incluso, en muchos casos, talleres de funcionamiento clandestino. Así mismo, cabe preguntarse por la realidad propia de este mercado. Por sus relaciones laborales, por la salida a venta de sus productos, por los circuitos de tránsito de los mismos y el entretejido social creado en torno a este espacio de exhibición y producción a escala menor, versus las grandes marcas situadas fuera y dentro de él.

Según estas reflexiones y cuestionamientos que nos auto-conferimos, proponemos una obra-intervención a partir del dibujo, donde los elementos que componen la confección de éste alegan una tautología del lenguaje, una redundancia entre los recursos utilizados y la figura representada.