La escena de la ruina, un nuevo paisaje fotográfico

Me interesa abordar la problemática de aquello que está abandonando, la escena posterior al desastre, aquello que quedó después de un acontecimiento específico, la idea de lo que se ha ido.

 

Paloma Villalobos Danessi  (Viña del Mar,  1976), concibe su trabajo en el medio fotográfico como un proceso en constante elaboración y cambio, donde la imagen no sólo nos propone observar un instante  detenido, sino también una serie de cuestionamientos acerca del mundo que representa y de cómo ese mundo se ha construido.

Tras licenciarse en Bellas Artes en la Universidad ARCIS de Santiago y realizar una especialización en Pintura en la Universität der Künste, en Berlin, actualmente cursa el Máster en Investigación en Arte y Creación de la Universidad Complutense de Madrid, ciudad donde reside.

En que estabas antes de Madrid…

El año pasado, o sea julio de 2010, expuse en Santiago en la Galería AFA  El misterio me invade, serie que realicé durante mi estadía en Berlín y que fue producida con Fondart. Es el trabajo de dos años, imágenes hechas entre 2008 y  2009 en las que toda la producción, desde el inicio hasta la ampliación final de las fotos se hizo en Berlín, donde se expuso por primera vez. Son fotos montadas en Diasec, que es un tipo de montaje donde la imagen esta entre acrílico transparente y dibond…En chile este procedimiento no se hace porque es muy caro.  Después de esto me vine en Septiembre a vivir a Madrid.

¿Cómo es el proceso de producción en tu trabajo?

A mi me interesa el proceso constructivo de la fotografía, la imagen no sólo me interesa como representación, sino todo su desarrollo de principio a fin, desde la primera captura, cuando empiezo a idear cuáles son los modelos que voy a construir, hasta la salida final, el montaje, en qué papel lo hago, en qué maquina, porque también me interesa el proceso de salida y la instalación final de la imagen. Por ejemplo, me interesa trabajar con lightJet,  la llamada C-print, por que funciona con luz y químicos y las ampliaciones fotográficas a mi parecer en mis imágenes, entregan un resultado mejor al otro procedimiento que funciona con tinta.

Para mí la técnica es crucial,  el cómo está construído, porque creo que el sentido narrativo de la obra está directamente relacionado al proceso técnico experimental de trabajo. La técnica me posibilita nuevos y más campos de investigación e interrelación y por lo tanto me permite relatar y describir de distintas formas la representación que elaboro.

Por lo mismo, siento que mi trabajo tiene diversas posibilidades de aparición y no me comprometo ni me caso con ninguna técnica ni materialización. Creo que los formatos están supeditados a las ideas y toda oportunidad de presentar una imagen fotográfica en mi obra será bienvenida.

Y en general en esta búsqueda narrativa y técnica aparecen temáticas recurrentes que han estado presente desde mis primeros trabajos como el error, el defecto, el accidente, lo desvanecido, lo fracturado, la ruina, el abandono, la pérdida y lo encontrado.

En cuanto al modelo escenográfico que armo para registrar mi trabajo es muy precario y frágil, no sólo por el acontecimiento que presenta, sino que su fabricación es muy simple en el sentido que los materiales que participan son ramas recogidas, pedazos de cables, el agua esta puesta en un pocillo…

¿Por qué esos materiales?

Me interesa la idea de construir algo con pocas cosas, donde hasta lo más efímero, hasta aquello más insignificante puesto de cierta forma o visto desde cierta perspectiva se puede transformar. Creo que en ese sentido la fotografía es muy poderosa, tiene un poder de engaño, de ilusión donde finalmente el observador termina siendo muy ingenuo. Pienso que la única forma de observar la realidad es cuestionándola, entonces mientras más frágiles y banales los materiales, o más inútiles, el acercamiento puede ser mayor, arrojar sospechas e inquietar. Sé que mi trabajo no intenta entregar respuestas, sino provocar preguntas.
¿Cómo construyes ese modelo?

Hace tiempo empecé a construir escenarios a partir de objetos cotidianos, como tazas de plástico…, que colocados en escena se transformaban en paisajes o perdían su referencia funcional. Para la serie El misterio me invade, por ejemplo, construía una instalación pequeña, montada sobre una mesa e iba realizando miles de pruebas y variaciones en torno al modelo, la iluminación, variando materiales, generando efectos manuales… todo hecho en toma. Para algunos modelos utilizo como referente recortes de prensa, imágenes de noticias de desastres, inundaciones, accidentes, o fotos que encuentro por ahí de fenómenos perceptivos de la naturaleza o de libros de ciencias naturales. Tengo un gran banco de imágenes sustraídas de distintas procedencias…
¿Trabajas con photoshop?

Paso por photoshop porque trabajo con digital y debo pasar por ahí  para optimizar la captura, para hacer mínimas limpiezas y ajustes de contraste, pero no para inventar, sacar o agregar información.
Tus paisajes son encantadores, ficticios

Y algo siniestros también.
Porque son muy bellos

Si, puede ser algo paradójico hablar de la ruina a partir de la belleza, pero a mí me gusta esa tensión, lo veo como una provocación visual que surge de dos fuerzas que se confrontan. Busco un paisaje que inquiete y guarde un conocimiento secreto sin antecedentes.
El agua, por ejemplo, es un elemento constante, el mar surge reiteradas veces…

Me encanta esa idea de que parezca un mar, un fragmento desconocido del océano. Que un poco de agua sacada del grifo pueda parecer una gran inmensidad que se transforma en lugar. Algo que si no hubiese sido cogido y colocado en escena, no existiría, o no sé qué hubiese sido de ellos. Me atrae ir al rescate o más bien a la recuperación de esas cosas miserables para transformarlas en un personaje que habita un nuevo mundo donde no todo se ha perdido o apagado.

El mar me interesa también como un elemento clave de nuestra geografía chilena.
¿Tienes una intención puntual puesta en la fotografía al hacerla?

Tengo una noción primeriza, pero la experimentación fotográfica es crucial,  una variación constante del modelo, de la iluminación y de los dispositivos fotográficos que me permiten que las cosas dejen de parecer cosas y logren huir. Realizo muchísimas pruebas en una dinamica de ensayo y error.

Me interesa también todo ese material que es la memoria de la obra, lo guardo y archivo para otros trabajos posibles de reclasificación o resignificación de los descartes, los disparos errados, es algo que normalmente queda oculto tras el final de la obra.
Y en términos “discursivos”…

Me gusta el relato abierto, que no necesita abanderarse con un discurso especifico. Básicamente mi manifiesto es querer construir y relacionar imágenes para generar conocimiento, y en eso, como te decía antes, tengo claro que mi trabajo no pretende entregar respuestas, sino arrojar preguntas.

Me gusta que el observador haga la lectura y la interpretación que quiera. No me interesa tampoco eso de “esto es fotoshop o no es fotoshop” , “esto es verdad o no es verdad”, “esto es pintura…”. Me interesa explicar mi proceso de obra, su método constructivo es parte esencial de la narración, pero también me gusta que la obra despegue por si sola, que si quieren entenderla desde la escultura o desde internet, o desde su casa… (risas)…no sé. No intento obligar al observador a comprenderla ni desde la historia de la fotografía ni de la pintura. Por eso mismo creo también que mi fotografía es aterritorial, por ejemplo no alcanzas a identificar de qué nacionalidad es el autor,  podría ser un francés, un chileno, alguien de Australia… en el fondo es un tipo de fotografía sin nación, que habla de acontecimientos universales y sé que eso fastidia a muchos profesionales en Chile que validan e insisten en un tipo de discurso identitario de la práctica artística.

Entonces, mi trabajo no se refiere de un modo formal e inmediato a la identidad chilena o a cuestiones “políticas”, no obstante, vincula y elabora temáticas que finalmente están relacionadas o son propias del ser humano, como la pérdida, el error, el deterioro, el abandono… creo que si esto ya es pertinente al ser humano, es político, no habría porqué catalogarlo, no tendría por qué estar hablando de un hecho de nuestra historia o de un personaje especifico para hacerlo político. Creo que todo problema inherente al ser humano es un asunto politico y social.

De todas formas, estoy en el sistema, lo sé, sin embargo a ratos me decepciono y me aburre profundamente cierta esfera de la práctica artística, en las muestras bostezo y es por su insistencia en establecer categorizaciones, por su goce en institucionalizar los poderes, las ideas, las figuras y quienes validan lo que funciona o no. Suele ser a veces inconsistente y relativo todo este juego entre galería, curador, crítico, coleccionista, artista. Es un mecanismo que espero pronto evolucione y se instale, al menos por un tiempo, en un campo donde la obra no se limite por su contexto y se difunda como una narración de libre circulación, como de cierta manera habla J.L. Brea en El Tercer Umbral.