Ir al contenido

Santiago de Chile
Crítica · Reseñas · Entrevistas

Folio 35 · Literatura · Ensayo ·

Psicoanálisis en dictadura: los analistas chilenos y Castillo Cerna

Un psiquiatra formado en el Instituto de Psicoanálisis desapareció en octubre de 1976. La investigación de Silvana Veto reconstruye lo que su propia institución hizo, y sobre todo lo que dejó de hacer.

Sección
Literatura

Un nombre que la institución no pronunció

El lunes 11 de octubre de 1976 desapareció en Santiago el doctor Gabriel Castillo Cerna, psiquiatra de la Universidad de Chile, egresado del Instituto de Psicoanálisis de la Asociación Psicoanalítica Chilena y ex profesor de la Escuela de Psicología de la Universidad Católica. Tenía cuarenta y tres años. No hubo testigos de su detención ni constancia de su paso por ningún recinto. El caso fue sobreseído en 1980 y en 1982 la familia pidió la declaración de muerte presunta; el certificado de defunción quedó con fecha 11 de octubre de 1978 y con el lugar en blanco.

La investigación que reconstruyó el episodio es de Silvana Veto y se realizó entre fines de 2009 y comienzos de 2011, en el marco del Doctorado en Historia de la Facultad de Filosofía y Humanidades de la Universidad de Chile. Su método fue la historia oral: veintidós personas entrevistadas, varias en más de una ocasión, con los relatos cruzados contra fuentes documentales. Entre esas fuentes están los archivos de la Vicaría de la Solidaridad, los del Programa de Derechos Humanos, la investigación del Colegio Médico sobre médicos asesinados y desaparecidos que derivó en dos volúmenes publicados en 1993 y 1999, y los libros de actas de la propia Asociación, que cubren las reuniones de directorio entre 1971 y 1982.

Lo que las fuentes no coinciden en decir

El expediente tiene contradicciones que el trabajo no disimula. El Informe de la Comisión Nacional de Verdad y Reconciliación de 1991 registra a Castillo como militante del Partido Comunista y consigna una detención previa en 1975, con interrogatorio y posterior liberación. La militancia no pudo ser corroborada: las entrevistas la desmienten y el partido no conserva archivos de esos años. Sobre la primera detención, en cambio, el relato familiar es más específico que el documental. Su segunda esposa y su hija sostienen que estuvo desaparecido algunos días en 1975 y que regresó con marcas de tortura en muñecas y tobillos. Él pidió silencio; ella insistió en que salieran del país y no lo consiguió.

Hay un dato de calendario que la investigación no convierte en causa, pero tampoco deja pasar. Castillo había sido durante mucho tiempo el psiquiatra de la madre de Orlando Letelier, el ex canciller asesinado por la DINA en Washington el 21 de septiembre de 1976, veinte días antes de la desaparición. Personas cercanas describen ese asesinato como un golpe que lo deterioró de manera visible. Por entonces Castillo denunciaba públicamente la violencia política, entre otros lugares en la ex Parroquia Universitaria, un espacio donde la vigilancia del régimen era conocida.

La neutralidad como problema técnico

El interés del trabajo no está en el caso policial, que sigue abierto, sino en la conducta de la institución. Las actas permiten ver qué se discutió en el directorio y qué no llegó a escribirse. El resultado es una figura que la autora describe menos como olvido que como borramiento parcial: alrededor del nombre de Castillo crecieron versiones desfiguradas sobre su historia y sobre su grado real de vínculo con la Asociación. Cuando en 1999 se hizo una conmemoración, buena parte de los entrevistados que habían asistido no recordaba con claridad dónde ni en qué contexto se había realizado, y varios se excusaban de hablar del asunto alegando esa misma imprecisión.

Castillo no fue el único afectado del círculo. El estudio documenta también un exilio en 1973 con regreso en 1981 y una detención de diez días en 1974, ambos de miembros de la Asociación. La diferencia es de grado: ninguno de esos casos terminó en desaparición.

El punto que ordena el ensayo es de orden doctrinario y lo discute con la literatura del gremio. La neutralidad del analista es una regla técnica que rige el trabajo clínico, y la pregunta es si ese principio puede extenderse a la vida pública sin cambiar de significado. Veto se apoya en autores que respondieron que no: Marcelo Viñar, citado desde el volumen de Kaës y Puget de 2006, sostiene que cierta forma de silencio postula la respuesta antes de que la pregunta alcance a desplegarse; John Steiner, en un texto de 2003, afirma que ante situaciones políticas que amenazan los valores mismos del psicoanálisis, silencio y neutralidad equivalen a colusión.

Por qué el texto siguió circulando

Es un trabajo de historia con método declarado, fuentes nombradas y una pregunta incómoda dirigida hacia adentro de una comunidad profesional. Esa combinación explica que se cite en publicaciones académicas de historia de las ciencias y de la salud mucho después de su aparición. Quien vaya al material encontrará una investigación que no resuelve la desaparición de Gabriel Castillo Cerna –nadie la ha resuelto– y que en cambio deja establecido con precisión qué hizo, y qué no, la institución que lo había formado.

En el mismo cuadernillo

  1. 33 Paul Otchakovsky-Laurens, el editor que hizo del riesgo una políticaNota
  2. 32 Regreso, de Juan Emar: la novela que estaba escondida en sus diariosRescate
  3. 38 Gabriela Mistral en Carta para muchos: los años consulares en EspañaRescate
  4. 29 Jorge Posada: la poesía mexicana actual leída desde ChilePoesía