VV.AA: Nueva extremadura. Por Joaquín Escobar

 

 Nueva extremadura
VV.AA: Nueva extremadura
Alquimia Ediciones, 2019

240 páginas
$14.000
 
Por Joaquín Escobar
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Santiago es una ciudad que respira, que narra, dialoga con sus habitantes. En cada rincón, por nimio que sea, se tejió alguna historia que para alguien fue significativa. No solo hablamos de grandes batallas políticas que tuvieron lugar en la urbe, también, el momento de un desamor o una causalidad que tuvo lugar en alguna calle capitalina. Es difícil encontrar la gran novela chilena sobre Santiago. En muchas narraciones (desde Edwards Bello hasta Alejandro Zambra) se construye la ciudad como un cuerpo, un ente que tiene directa implicancia sobre la vida de sus habitantes, pues los determina y enfrenta con un pasado que nunca les permite habitar un presente.

La ciudad como un fantasma es una figura que atraviesa toda la antología Extremadura. En la narración de Nona Fernández se discute con un recuerdo de su abuela, se busca la veracidad de una información con respecto a la fecha del primer alumbrado público que tuvo el centro de Santiago. Asistimos a un diálogo que no solo interactúa con la forma en que se recuerda (las formas de ficción), también, se cuestiona la importancia de lo verídico. La veracidad (o no) como una extraña forma de vida. Las crónicas de Roberto Merino, fieles a la maestría que ya nos tiene acostumbrado, se posicionan como el ombligo del libro. El núcleo de todos los otros relatos gira sobre su condicionante, pues, es palpable la forma en que su trabajo sobre Santiago provocó y condicionó una escuela que sigue multiplicándose. 

La roja de todos es el cuento de Germán Marín que retrata a la ciudad a partir del terrorismo de estado. Lo que se podría llegar a entender como un relato de fútbol, es una ironía en torno a un país que sigue determinándose por sus formas de memoria.  Resultan necesarios y novedosos los escritos de Emilio Gordillo y Simón Ergas. Escritores treinteañeros tienen mucho que aportar, no solo desde la literatura de alto vuelo que vienen desarrollando, también, por entregar esa mirada alejada de la melancolía que por lo general existe en torno a las urbes. 

Acompañados por fotos tan reales como delirantes, el libro funciona como un archivo que pretende documentar lo que se narra. Hallamos capturas de abrazos perdidos en una fría estación de metro; imágenes de la Plaza de Armas que narrar los masivos procesos de migración;  tiendas como Deportes Player que entre la fugacidad de sus luces se debaten entre el amateurismo y el profesionalismo; imágenes del transporte público en las que los bostezos de los viajeros hacen juego con la monotonía de vidas sin sorpresa. Cada foto es un texto. Cada captura es un lugar que narra y hace coro con esos relatos íntimos que terminan deviniendo en públicos, pues, la historia de las ciudades se construyen, también, desde una cotidianidad en la que no ocurre nada. 

La nueva Extremadura es una guía literaria de Santiago. Un lugar desde el cual entrar en una urbe que a los ojos de Latinoamérica crece por la falsedad de números condicionados. En estas páginas está la capital verdadera, ese lugar que emerge cada noche detrás de las luces de neón. Acá no hallamos los abundantes clichés que tienen sobre Chile algunas de las irritantes canciones de la música popular, más bien, estamos frente a un mapa abundante en contradicciones, dictaduras y segmentaciones. Un sitio que más allá de las luces cegadoras del (supuesto) progreso, posee una estructura costumbrista y colonial que sigue determinando a cada uno de sus habitantes.