La Rochefoucauld: Sobre la pasión, el amor y los celos – Ricardo Vivallo: Cuaderno de Guayaquil. Por Gabriel Zanetti

sobre la pasion el amor y los celosLa Rochefoucauld: Sobre la pasión, el amor y los celos
Ediciones Tácitas, 2017.
Selección, traducción y prólogo de Rafael Gumucio
56 páginas
$5.000

La primera vez que escuché sobre François VI, duque de La Rochefoucauld, fue en la universidad. Camilo Bahamondes, uno de los dos o tres compañeros a quienes le gustaba leer, apareció en la terraza del tercer piso –donde nos gustaba juntarnos a fumar– con un volumen de Máximas, que no tardé en sacar de la biblioteca luego de revisarlo. Este autor clave de la literatura francesa me acompañó durante esos años, de ahí en adelante, como sucede con la gran literatura, ha aparecido y desaparecido en mis relecturas,  adquiriendo fuerza y sentidos nuevos. Sobre la pasión, el amor y los celos, compendio cuya traducción “no pretende ser la más fiel, ni la más completa, sino la más libre”, es una obra breve, llena de joyitas –unas desconcertantes, otras difíciles de decir–, en torno a lo que anuncia el título del libro. “Los ancianos aman dar buenos consejos porque ya no pueden dar el mal ejemplo”, “Se traiciona más por debilidad que por verdaderas intenciones de traicionar”, “Tener amoríos es el defecto menor de las mujeres que se abandonan a los amoríos”, son algunas de las máximas reunidas por Rafael Gumucio, cuya selección además nos permite entrever ideas y puntos de vista del narrador chileno.

 

 

 

 

Cuaderno de GuayaquilRicardo Vivallo: Cuaderno de Guayaquil
Saposcat, 2017
118 páginas
$10.000

El epígrafe de Jonas Mekas resulta notable y esclarecedor en torno a la trama y estética de Cuaderno de Guayaquil: “Un diario es un lazo con uno mismo, cuando se han perdido todos los lazos, cuando todas las cosas es las que uno creía se desquiciaron”. Es atractivo enfrentarse a un narrador inusual, pero no por ello rebuscado, que lleva a la depresión a un lugar lejano al lamento, logrando un tono de angustia que llega a sacar incluso carcajadas. Dicho así podría parecer inverosímil, pero al leer unas pocas páginas este carácter y entorno se configuran como algo conocido y contemporáneo, lo que es tal vez el mayor acierto de este libro, asunto que Alberto Fuguet anticipa en la contratapa: “articula uno de los más devastadores retratos del joven nuevo, que no cumple con los requerimientos victimizantes asociados a su generación, que bordea los 30 años”. Destaca también, una desusada consideración de la poesía en la narrativa, decisión (o talento) que anula el tecleo innecesario, volúmenes excesivamente largos, y gana en efectividad expresiva a través de golpes certeros. Este libro constituye un debut prometedor de Ricardo Vivallo.