Felipe Becerra: La próxima novela. Por Kati Lincopil

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Felipe Becerra: La próxima novela
Editorial Alquimia, 2019
96 páginas.
$9.000

Por Kati Lincopil

Como una compilación de apuntes, ideas de corte filosófico, reflexiones sobre autores, libros y de lo cotidiano, Becerra desarolla este libro íntimo a partir de los apuntes que escribió como ejercicio personal, en cuadernos, mientras trabajaba en una próxima novela. Un canal paralelo donde es posible entregarse a la reflexión sobre este ejercicio, sobre lo que rodea su creación. Pero a pesar de lo que se pudiera juzgar, nos advierte Becerra, no es un libro autobiográfico: “Por eso me decepciono cuando, al enterarse de que me interesan los cuadernos en cuanto medio, las personas me empiezan a hablar de las famosas escrituras del yo. Tal vez el cuaderno se diferencie del diario en que su intimidad no para por modelos autobiográficos. Se me ocurre que la anotación propia del cuaderno, a diferencia del diario, es más la marca sostenida de una dilación que de un registro”.

Autobiográfico o no, en un cuaderno, papeles sueltos o diarios de vida, el autor no oculta que lo que escribe en estas páginas viene al menos de su mundo personal, pasando por alto, claramente, que toda escritura de cierto modo ficcionaliza su objeto. Sus conflictos, dudas y reflexiones están barnizados de una pregunta angustiosa sobre su propio rol e identidad como escritor, en un registro de carácter personal, en primera persona, donde pocos personajes tienen lugar en sus divagaciones.

La próxima novela es además un libro sobre la escritura como oficio, pero también como acto: el movimiento de la mano, la caligrafía. Los lugares donde se realiza: cafés, ciudades, países, trabajos, casas. Sobre el mundo literario. Pero también sobre no escribir. Sobre publicar y el limbo angustioso de su segunda novela, que no logra terminar. El abismo que la próxima novela —que, como nos adelanta, tiene más de 400 páginas— vuelve interminable.

Desde la presión del escritor joven, de ser una promesa que no termina de llenar las expectativas, Becerra desarrolla el conflicto de publicar. Pero a ratos, niega esa presión: “Me agrada la idea de ser el autor de un solo libro. Mientras más tiempo pase, todo lo que he escrito en estos cuadernos y todo lo que vaya a escribir después, tendrá esa novela como punto de fuga irrisorio, una distorsión visual (…)”.

Conflicto que se ve interrumpido por, paradojalmente, publicar estos apuntes. Acto que, antes de esa posibilidad, le daba a sus notas un carácter pretendidamente menos autoconsciente. Aunque ¿puede un autor escribir sin tener a la vista la lectura de otro?. Quizás fuera un impulso escapista de la presión que el medio literario parece, a sus ojos, demandarle luego de que publicara, a los 22 años, Bagual, su primera novela.

Becerra no termina de contradecirse al defender diferentes posiciones como propias y cuestionarse estos problemas, constantemente, como es natural y necesario. ¿Ser el escritor de uno o varios libros? ¿De nouvelles o novelones? ¿De narraciones o apuntes?: “Liberada del horizonte de la publicación, la narración ficcional se libera también de todo límite espacial para, en cambio, empezar una experiencia temporal.” Al autor la esperanza de publicar estas notas lo vuelve aún más consciente del posible valor de sus apuntes, aunque en el proceso vayan perdiendo libertad y ganando autoconciencia, de todos modos el escritor busca la posibilidad, en cada trazo, del rendimiento de la escritura  privada hasta volverse de lectura pública en un próximo libro. Este libro.

En definitiva, La próxima novela es un libro ameno, se lee de un tirón, interesante y a ratos divertido, que trata con sinceridad los conflictos que viven quizás, en el afán de mantener cierta vigencia editorial, gran parte de la generación de escritores promesa en el tránsito de un primer libro al próximo.