Javier Chiabrando: Caza mayor.

Javier Chiabrando: Caza mayor.
Villa María. Eduvim, Colección Tinta roja – Novelas policiales latinoamericanas, 100 pp.
€11.50

 

Por Adriana Santa Cruz.

 

Pierino Baldacci es “un hombre que se entrenó para cazar conejos y se topó con un león detrás de un eucalipto”. Oculto tras su trabajo de vendedor de ropa, recorre todo el país. Sin embargo, es ante todo un cazador, aunque las liebres y los conejos no sean más que metáforas de su verdadera actividad. Pierino busca nazis y en un pueblo perdido en el mapa se encontrará cara a cara con la presa que representará su caza mayor.

Javier Chiabrando -músico y escritor argentino, más precisamente santafesino- es uno de los autores elegidos por Eduvim (Editorial universitaria Villa María, Córdoba) para su colección Tinta roja de novelas policiales. En este sentido, Caza mayor presenta elementos del policial negro y del de enigma.

Del policial negro, la novela tiene cierta atmósfera opresiva. La historia está situada en una Argentina con una policía cómplice de los asesinos, en la que la justicia es relativa, lo que justifica una postura crítica ante las autoridades y cierto escepticismo acerca de la posibilidad de conocer la verdad.

Sin embargo, tiene también mucho del policial de enigma en el que la finalidad es acceder a la verdad a través de la razón. Tomando en cuenta esto, Pierino actúa como un investigador que reúne datos, entrevista testigos, hace conjeturas y llega a la verdad o, por lo menos, a esa porción de la verdad que tiene que ver con el asesino escondido detrás de una falsa identidad. Hay así una aparente restitución del equilibrio anterior a los crímenes. Todo, enmarcado por el viaje como búsqueda, encuentro, reconocimiento, cruce de vidas y de destinos humanos.

El propio Chiabrando en la presentación de su libro puntualiza algunos aspectos destacables de la novela: la creación de Pierino como personaje, el modo de contar y la importancia del narrador.

Pierino es un homenaje a la historia de Primo Levi. Lo que se cuenta acerca de su experiencia en la guerra –muy escuetamente– reproduce la experiencia de Levi, que se salva de la muerte, paradójicamente, por ser judío. Eso provoca que en vez de matarlo por ser de la resistencia, lo deporten a un campo de concentración del que sobrevivirá. Esto tiene que ver con la génesis del personaje, pero más allá de esta anécdota que cuenta Chiabrando, no se sabe mucho más del pasado de Pierino. Y es que el autor se propuso no contar aquello que estuviera en el imaginario popular. El desafío es escribir una novela que haga referencia a la gran guerra, pero sin dar precisiones; que hable de los nazis, pero sin detallar sus crímenes. Esto le permite tejer una trama sólida en la que todo confluye en un final que ya está adelantado desde la primera página.

Si bien Pierino merece ingresar en la galería de los personajes memorables de la literatura, el tratamiento que Chiabrando hace del narrador merece también ser destacado: duda, pero ofrece indicios constantes al lector; es objetivo, por momentos, pero también se dirige directamente a aquel y se involucra en lo que está narrando; es quien hábilmente elige qué contar y qué no para mantener el suspenso a lo largo de las cien páginas. Es, finalmente, el que enlaza los hechos de manera tan magistral que, como lectores, percibimos una aceleración en el ritmo narrativo a medida que nos vamos acercando a la revelación de la verdad. Hay un crescendo en el suspenso que se corresponde con un crescendo del tempo narrativo.

En pocas palabras, Caza mayor se presenta como un sólido policial que atrapa y que no defrauda, y Javier Chiabrando se nos muestra como un conocedor del arte de la escritura, un experto en técnicas narrativas y un hábil creador de personajes.