Emma Dante, Laura Pariani, Spiro Scimone: Tres obras dramáticas.

Emma Dante, Laura Pariani, Spiro Scimone: Tres obras dramáticas. Nueva dramaturgia italiana.

Villa María. Eduvim. Teatro europeo contemporáneo. Edición bilingüe. 206 pp.
€20.50

 

Por Adriana Santa Cruz.

El teatro italiano de principios del xx contribuyó a la renovación de la escena europea, sobre todo en la zona del sur. Con su capacidad de trascender el localismo –a pesar de las lenguas dialectales– y con  una ambientación en interiores donde la violencia parte de la misma familia, autores como Emma Dante, Laura Pariani o Spiro Scimone aparecen como herederos, ni más ni menos, de Luigi Pirandello, Samuel Beckett y Harold Pinter. Tres obras dramáticas. Nueva dramaturgia italiana reúne obras de una notable fuerza dramática.

Hablar de tres grandes del teatro del siglo xx implica trazar una línea que va desde el pesimismo y el humor de Pirandello, hasta lo amenzante e incomprensible de Pinter, pasando por el minimalismo y el absurdo de Beckett. Los tres autores italianos que Eduvim elige como representativos del nuevo teatro italiano toman estas características, pero las reelaboran a partir de la compleja problemática del hombre de hoy.

Emma Dante, joven escritora palermitana, fue proclamada por la crítica como un gran talento teatral. Ella misma señala a aquellos maestros que han influido directamente en su obra y habla no solo de dramaturgos, sino que también menciona a novelistas como Dostoievsky o Camus, a pintores como Caravaggio o Van Gogh, y hasta a músicos como Beethoven. Hay en todos ellos una atmósfera de oscuridad  que se relaciona con los ámbitos cerrados y claustrofóbicos, muchas veces con personajes que buscan desesperadamente comunicarse. Para esta autora “El teatro debe tratar de acercarnos a algo que nos impresione, debe tratar de contener el miedo y de volvernos familiar al dolor de los más desafortunados, aceptando el concepto de mortalidad…”. Todo esto se logra a través de un lenguaje violento e irreverente pero que, por esta razón, resulta universalmente comprensible.

La impronta del teatro del absurdo de Beckett o de Pinter se revela en los movimientos repetidos, en la aparente inutilidad de ciertos ritos que solo profundizan la soledad y el abandono en los que se encuentran los personajes. A todo esto se suma una anécdota mínima que es la excusa para que Gaetano y su hijo Salvatore Lucchese, los protagonistas de Mishelle de Sant’Oliva, muestren la mutua dependencia y sumisión en la que viven. Con muy pocas palabras, oraciones cortas, muchas veces unimembres, e incluso una gran cantidad de insultos de índole sexual, padre e hijo aparecen insatisfechos, con deseos incumplidos, y llenos de reproches hacia el otro, aunque ese otro sea el único referente a la hora de contar con algo permanente. La imposibilidad de Gaetano de aceptar que Salvatore es travesti lo lleva a establecer una relación de amor-odio que, de parte del hijo, también se revela como una contraposición entre ternura y rencor hacia el hombre al que no puede acercarse por más que lo intente a diario.

Suor Transito e gli arcangeli e la custodia infinita nel convento di Verapaz, de Laura Pariani, fue representada en Argentina, en Córdoba en 2010. Acá el personaje es uno solo, una monja que es la última sobreviviente de un convento ya en ruinas, donde una naturaleza voraz y amenazadora avanza destruyendo todo lo que encuentra. Toda la obra se articula en torno al campo semántico de la enfermedad, la decadencia, la opresión, la destrucción, porque el mundo de Sor Tránsito, la protagonista, es la consecuencia de terremotos, lluvia roja, cometa, nubes de mosquitos letales, epidemia de fiebre negra, etc. Sin embargo, este lugar opresivo que es el antagonista de Tránsito se transforma en la metáfora de algo oculto que sojuzga al personaje pero desde su mismo interior. Ella guarda un secreto que confesará al final de la obra, y que transforma a esta historia fantástica y surrealista en el testimonio de un amor trágico.

Hay en este drama de Pariani, además, una alternancia entre el italiano y el español. Escrita en estos dos idiomas consigue –como lo había hecho Beckett al elegir el francés en lugar de su lengua materna el inglés– aumentar el extrañamiento. Aquí tampoco cuenta el realismo, como ocurría en el autor irlandés, sino que se busca envolver al lector en una atmósfera que termina siendo la representación de la condición humana del hombre moderno cuyo destino parece ser el sufrimiento.

Spiro Scimone con su obra Nunzio es, quizás, la que mejor lleve a escena el minimalismo que logra Beckett en su lenguaje. En el autor italiano, los diálogos son cortos e intrascendentes. Pino, un asesino a sueldo, y Nunzio, un obrero que sufre una enfermedad respiratoria, pasan de un tema grave a otro de poca importancia, pero en el mismo tono. Ambos nos recuerdan a los protagonistas de Esperando a Godot, Vladimir y Estragon, que encarnan un drama en el que nada ocurre, en apariencia, pero que nos está mostrando a dos seres que tienen sueños que se pierden en una interminable espera. Comparado también con Lorca, Scimone logra crear un lenguaje simbólico, dentro de una situación que resulta amenazante a la manera de Pinter. Nada de lo que pasa es inocente, y la “ecolalia” de la que habla Donatella Cannova en el prólogo a la edición de Eduvim deriva en un grotesco en el que cada personaje repite, involuntariamente y a modo de eco, una palabra o una frase que acaba de pronunciar el otro, lo que enfatiza el vacío y la soledad.

Teatro moderno, profundo, renovador, universal: estas son las características que hacen deTres obras dramáticas. Nueva dramaturgia italiana, una lectura que inquieta y desafía pero, sin dudas, imprescindible para nosotros, hombres y mujeres del siglo xxi.