Edgardo Cozarinsky: Maniobras nocturnas. Por Vicente Larenas Añasco

maniobras noc

Edgardo Cozarinsky: Maniobras nocturnas
Lectura ediciones, 2018
172páginas
$10.000

Por Vicente Larenas Añasco

 

Maniobras nocturnas se abre camino entre la ficción y la bitácora de viaje de retorno a la Argentina que reconocemos hoy. Utiliza giros que refrescan a cada momento el universo que se plantea. Cozarinsky muestra bagaje lector y su férreo interés en los secretos excepcionales, recurre a anécdotas históricas notables para instalar un discurso potente, que plasma un análisis social de la actualidad. De manera certera crea personajes acordes a las necesidades de dramatización, alcanzando por pasajes, altos vuelos de imágenes, delicia para creadores cinematográficos y amantes de la descripción minuciosa.

En los tres capítulos, la narración toma distintos carices. Salta desde un mundo ficticio, a registros en una bitácora, a modo de crónica o columna periodística. Aparecen voces que nos transportan a distintas texturas, evocaciones de cualidades propias de la temporalidad en que están inmersas. Es un trabajo, que, en su fragmentación, devela las intenciones provocadoras que persigue, ya sea en tiempo, sensaciones, experiencias y conclusiones que se infieren en medida que se avanza en la lectura.

En esta línea de tiempo, repasa experiencias de juventud, por consiguiente, un punto de vista neófito de los aprendizajes que llegarían con el paso de las décadas. Desarrolla la convivencia de seres de diverso origen social, emplazándolos sin distinción dentro de un ejército, realzando a cada tranco la constante lucha de clases. Por una parte, el campesinado y la sabiduría popular de su compañero de armas, enfrentada a la inclinación intelectual del narrador, precedentes que los llevan a experimentar cambios de paradigma y aperturas a nuevas historias que ambos descubren y dejan huellas profundas en los recuerdos que se cierran con el paso de la lectura. Se le da voz a un general del ejército, que lejos de ser un energúmeno sin razón, es un estratega, pensante, que critica el accionar de los intelectuales narcisistas, acusándolos de enajenación y poco poder movilizador respecto a cambios profundos en su entorno próximo.

Se muestra también la distancia de los continentes y su afán civilizatorio, colonial si se quiere. El arribismo del cruce cultural, el roce inherente que brinda la vida en una sociedad que dicta tendencia, versus el estancamiento y la mediocridad de un país –como Argentina- que dejó atrás y que parece no haber evolucionado en concordancia al paso del tiempo. Los amigos de antaño son prestigiosos hombres de negocios, que según dice, miran con lástima a aquel que no ha sido capaz de amasar fortuna. El recuerdo agranda la brecha como un vestigio insalvable. Lo muestra como un retroceso, un retorno del hijo pródigo a cerrar procesos que no desea. Lo que encuentra en su vuelta es la omnipotencia de la colonización italiana en Buenos Aires. La corrupción desatada como un mal augurio del proceso latinoamericano y la derechización de la región.

Cozarinky seduce con una lúcida y crítica mirada a mundos, con historias que poco tienen de obviedad, pues la humanidad y la empatía en sus tópicos, nos hacen reconocer en su ficción pasajes propios, sociedades que tenemos en frente y que gracias a su impecable narración, nos abre el apetito de indagar más en su historia personal, para saber qué tan cercana es la mirada que plasma en su novela, que lejos de ser un ejercicio autorreferente, es un despliegue de conciencia y visualización de una brecha que no busca acortarse con demagogias, si no mostrar realidades para reflexionar de nuestra propia condición y cómo nos hacemos cargo de las coyunturas que están presentes en nuestras inmediaciones y van marcando el tránsito de una agenda que tiene su mira en las luces de Europa, pero que se vive con matices grisáceos acá, al otro lado del Océano Atlántico.