Alberto Fuguet: VHS (unas memorias). Por Joaquín Escobar

 

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Alberto Fuguet: VHS (unas memorias).
Literatura Random House, 2017.
430 páginas
$16.000

Por Joaquín Escobar

Alberto Fuguet sacó a la literatura chilena del parque Forestal, y ello, se agradece. En tiempos en donde toda la prosa nacional se inclinaba -y reinclinaba- en torno a temáticas similares, Fuguet mostró la cara de un Chile que crecía con prisa y sin pausa de la mano de las políticas neoliberales.  El Apumanque, el skate, el arribismo burdo, el pelambre incesante, es decir, lo apolítico llevado a su extremo. En una entrevista con Mauro Libertella, Fuguet sostiene una verdad indiscutible: “Chile se terminó transformando en el Chile de mis novelas”. Fuguet ha sido injusta y constantemente minimizado; se le reduce, no entendiéndose la labor disruptiva que tuvo Mala onda y Sobredosis dentro del escenario nacional. Por lo mismo, y para seguir entendiendo el fenómeno en su globalidad, Penguin Random House publicó recientemente VHS (unas memorias), libro en el que Alberto Fuguet entrega una especie de diario privado que comienza en los setenta, narrando su primera juventud como un periodo complejo que encontró a su mejor aliado en el cine. El texto funciona como la guía de un incansable cinéfilo, cuestión que permite que VHS dialogue con sus anteriores obras, particularmente con Las películas de mi vida, una novela protagonizada por Beltrán Soler en donde el séptimo arte funciona como base y estructura. Aunque en menor medida, la relación entre literatura y cine también está presente a lo largo de todo el escrito, Fuguet rescata la figura de Charly Cruz -un personaje de Bolaño de 2666- que sostiene: “El fin de lo sagrado llegó al cine”; esta cita funciona como un eje con la cual problematizar sobre el cine y los diferentes cambios que ha presentado a partir de la tecnología.

El texto también es una guía sobre lo que alguna vez fueron los cines de Santiago; estamos ante un mapa urbano donde se recuerdan cinetecas ya extinguidas por el malentendido progreso. Cada película es un momento de la vida de Fuguet, por lo mismo, toda cinta es recuerdo y confesión. No le gusta La guerra de las galaxias, tampoco siente afinidad con gran parte del cine europeo, por el contrario, se inclina por las películas donde abundan los asesinos seriales y las historias románticas; en tal contradicción podemos ver la difusa identidad que por esos años tenía el autor de Missing, siendo el cine y sus proyecciones un plano en el cual ir edificando su personalidad, su sexualidad y su origen. La familia  Fuguet viene a pasar las vacaciones a Chile en el año 75, lo que solo serían un par de semanas termina siendo definitivo, California queda atrás, y las dudas y los miedos se multiplican.

VHS funciona como un backstage de toda la producción artística de Alberto Fuguet, pues hallamos parte del mundo interior que lo rodeaba durante sus escrituras, por lo mismo, estamos ante un escrito cargado de honestidad y valentía, pues entregar las memorias siempre trae consigo una muestra de coraje en donde la ficción no sirve para esconder nada; hay un ejercicio en donde la impostación queda maniatada: “Hablar de un libro propio es lo más complicado; necesitas vencer el pudor y tener cojones y capacidad para rearmarte si es necesario”. Desde sus primeras eyaculaciones hasta la compleja relación con su padre, desde Stranger thingsThe goonies hasta su no-relación con la dictadura, desde su práctica en LUN hasta sus años como estudiante en la Universidad de Chile. Un libro que desde los archivos personales reflexiona sobre lo pop, el sexo y las películas de su vida.